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Nutrición · Salud cardiovascular

Las grasas que de verdad perjudican: saturadas y trans

Durante años, «grasa» fue una palabra que daba miedo. Hoy sabemos que es una simplificación excesiva: lo que importa es el tipo. Estas son las grasas que conviene limitar de verdad.

6 min de lectura Basado en directrices sanitarias

Las grasas son imprescindibles para el organismo: forman las membranas celulares, transportan vitaminas, son una fuente de energía y materia prima para producir moléculas importantes. El error de las modas nutricionales fue meterlas todas en el mismo saco. La pregunta clave no es «¿grasa sí o no?», sino «¿qué tipo de grasa?».

Un breve mapa de las grasas

Grasas trans: una liga de riesgo aparte

Las grasas trans industriales se forman en el proceso de hidrogenación parcial de los aceites vegetales. Se encontraban en muchos productos de repostería, margarinas duras, comida rápida y productos fritos en abundante aceite. ¿Por qué son tan peligrosas? Porque afectan de forma desfavorable al perfil lipídico por partida doble: elevan el colesterol LDL «malo» y reducen el HDL «bueno».

La OMS quiere eliminarlas

La Organización Mundial de la Salud consideró las grasas trans industriales tan perjudiciales que puso en marcha una iniciativa global para eliminarlas de la cadena alimentaria. En la Unión Europea rige un límite de contenido de grasas trans industriales en los alimentos.

Grasas saturadas: una cuestión de moderación

Aquí el panorama es más matizado que en el caso de las trans. La mayoría de las directrices recomienda limitar las grasas saturadas (sobre todo sustituirlas por insaturadas), asociando su consumo elevado a un aumento del colesterol LDL. Al mismo tiempo, los científicos siguen debatiendo los detalles. No obstante, el consenso práctico es estable: sustituir parte de las grasas saturadas por insaturadas es una buena decisión para el corazón.

La regla de cocina más sencilla: cuanto más procesada e hidrogenada sea la grasa, más prudencia. Cuanto más natural y líquida a temperatura ambiente, mejor suele ser.

Entonces, ¿qué comer en su lugar?

Dónde encajan aquí los Omega‑3

Cambiar el perfil de grasas de la dieta no consiste solo en «restar» las malas, sino también en «sumar» las buenas. Los ácidos Omega‑3 —incluido el ALA vegetal— se encuentran entre las grasas que conviene incorporar de forma consciente. Y es importante: para el ALA existe una declaración de propiedades saludables aprobada en la UE relativa al mantenimiento de niveles normales de colesterol en sangre (con un consumo de 2 g al día); es una de las pocas declaraciones tan sólidamente respaldadas en el mundo de los complementos.

Lo más importante en resumen

El artículo tiene carácter educativo y no sustituye el consejo de un médico ni de un dietista. ESTRALA Pure ALA es un complemento alimenticio y no sustituye una dieta variada.

¿Sumas buenas grasas a tu dieta?

ESTRALA Pure ALA es un Omega‑3 vegetal en forma de éster estable: una forma cómoda y diaria de complementar el ácido alfa‑linolénico.

Código: ESTRALA — −10%

Fuentes y lecturas complementarias

  1. OMS. REPLACE — action package to eliminate industrially-produced trans-fatty acids.
  2. EFSA. Declaración de propiedades saludables relativa al ALA y al mantenimiento de niveles normales de colesterol en sangre.
  3. Mozaffarian D. y cols. Trans fatty acids and cardiovascular disease. N Engl J Med (2006).
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